Tuesday, November 01, 2005

EL SEGUNDO LAGARTIJO. LA NUEVA HISTORIA.


LAGARTIJO. EL DE VERDAD. ¿DÓNDE LLEGAREMOS?
Rafael Molina Sánchez, Lagartijo, el primer "Califa" de Córdoba (1841-1900), tomó la alternativa en Úbeda (1865) y desde entonces su nombre fue obligado en todos los carteles hasta su retirada en 1893.
«Fue más torero que matador. Con la capa, las banderillas y la muleta era insuperable… Hijo legítimo de la escuela sevillana que creara Costillares, sus donaires, jugueteos y filigranas entusiasmaban y enardecían al público hasta un extremo que sólo habiéndolo visto puede creerse… Dio muerte a cinco mil doscientos toros… y no tuvo más que seis cogidas, todas leves» (Natalio Rivas).
«De él se dijo muchos años que se podía pagar con gusto el dinero de la entrada, sólo por verle hacer el paseíllo... Hasta él la lidia había sido lucha, caza; con él empezó a ser un juego artístico con plástica y belleza» (Curro Meloja).
Incluso Frascuelo, su principal rival en los ruedos, llegó a decir «que el cordobés es el mejor torero que ha parido madre».
Alardeaba de republicanismo, aunque sus votos y los de sus amigos iban a parar a las urnas de los candidatos que patrocinaba Romero Robledo, el gran elector de Cánovas. En 1889, en la primera de las corridas que se celebraron en París con motivo de la Exposición Universal (la de la torre Eiffel), se negó a brindar un toro a la destronada reina Isabel II «porque soy republicano».
Durante dieciocho temporadas estuvo en su cuadrilla José Gómez, el primero de los Gallos, así apodado por su gallardía y valor, tío de Joselito, que transmitió todo el saber del califa a su dinastía.

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